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lunes, 30 de junio de 2008

Se salvó

El gol soñado. Maxi Moralez marcó el tanto de la victoria a los diez minutos, después de una muy buena combinación con Sava. Racing le escapó al fantasma del descenso y sigue en la máxima categoría. (Télam)

Racing le ganó a Belgrano, aseguró su permanencia en Primera y se sacó de encima un peso enorme. Luego de una temporada durísima, la Academia tuvo la oportunidad de festejar en la Promoción y darle una patada al fantasma del descenso. Con gol de Maxi Moralez venció 1-0 al equipo cordobés y dejó atrás una campaña para el olvido.

Lejos del planteo especulativo que planteó Mario Gómez en el primer choque, Belgrano salió a plantarse en campo rival. Con dos puntas, volantes con llegada, presionando y ganando los rebotes. El conjunto de Llop no lograba hacer pie en los primeros pasajes.

El Pirata pudo haber pegado primero: después de un pelotazo largo, Gigli le ganó la posición a su marcador, enfrentó a Martínez Gullota y su disparo cruzado salió rozando el palo.

Cuarenta segundos después de ese tremendo susto, llegó la explosión de los hinchas de Racing en el Cilindro. Maxi Moralez, luego de una buena pared con Sava, quedó mano a mano con Olave y definió sin apresurarse. Gol y desahogo para la Academia.

Los cordobeses sintieron el impacto y les costó volver a meterse en el partido. Después de la apertura del marcado se vio lo mejor del local, con un Maxi Moralez muy activo y con un Matías Sánchez soberbio en la mitad de la cancha.

Pero Belgrano nunca se resignó. Siguió pensando en el arco de enfrente (aunque cometió varios errores defensivos cerca del suyo) y mereció irse al descanso con el empate. Pero en el fútbol, y mucho más en las finales, los goles hay que hacerlos.

En la última jugada del primer tiempo, un cabezazo de Gigli pegó en el travesaño y, en el rebote, Berza la mandó por arriba del travesaño. Con el corazón de los hinchas -locales y visitantes- en plena agitación, los jugadores se fueron al vestuario sabiendo que todavía faltaba mucho por jugar.

Apenas comenzado el complemento, Olave le tapó un frentazo bárbaro a Sava, luego de un muy buen envío desde la izquierda de Schaffer. La respuesta llegó -una vez más- a través de Gigli, pero su remate se fue por arriba del travesaño.

Consciente de que lo peor estaba por venir, Llop mandó a la cancha al experimentado Estévez en lugar del juvenil Caballero. Belgrano seguía yendo, con más actitud que ideas, pero no lograba salir del cero.

El partido tuvo un quiebre a los 25 minutos del segundo tiempo. ¿Por qué? Porque Martínez Gullota llegó tarde a un cruce y Claudio Bustos quedó con el todo el arco a su disposición. Pero el delantero, tal vez sorprendido por encontrarse frente a semejante situación, se apuró y le terminó pegando con la suela. La pelota salió al lado del palo, y los hinchas de Racing lo festejaron casi como un gol propio.

El equipo de Llop contó con toda la suerte que no tuvo en Córdoba, de donde mereció irse con algo más que un empate. Hoy, el que no ligó fue Belgrano. Pero en el balance final de los 180 minutos Racing resultó ser un justo vencedor.

Los instantes finales se vivieron a puro nerviosismo en Avellaneda. El Pirata apostaba las últimas fichas para meter presión y la Academia trataba de cerrar el trámite. Ninguna de las dos cosas sucedió. Pezzotta señaló la mitad de la cancha, pitó el final y el sufrido Racing terminó festejando la permanencia como aquel título de 2001.